Media hora antes de empezar el partido, uno de los palcos cobró un color diferente al resto: el celeste primó sobre el amarillo y negro. Aunque varios corazones que latieron allí durante la final de la Libertadores tenían esos dos colores.
A pedido de un grupo de jugadores, encabezados por Diego Forlán, el maestro Tabárez les permitió salir por unas horas de la concentración a quienes quisieran ir al estadio. Y fueron 15 los jugadores que se subieron al ómnibus.
Así, además de Forlán, estuvieron en la final Cristian Rodríguez, Abel Hernández, Gastón Ramírez, Diego Pérez, Juan Castillo, Egidio Arévalo Ríos -todos ellos identificados con Peñarol-, Diego Lugano, Walter Gargano, Martín Cáceres, Fernando Muslera, Martín Silva, Álvaro Pereira, Maximiliano Pereira y hasta Sebastián Fernández, que fue objeto de muchas bromas de sus compañeros porque él hace tiempo asumió que es hincha de Nacional.
Ovación digital

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